Quizá algún día se pueda escribir un manual de cómo
entrampar un movimiento en ascenso a partir de la experiencia de los líderes
del Movimiento No Más Impuestos denominados también voceros de los malnacidos.
No es una mala idea porque aún de las malas experiencias pueden aprenderse
lecciones que sirvan para no cometer los mismos errores en el futuro.
En efecto, por una conducción planeada sin mucho
arte, el movimiento ha perdido presencia entre el grueso de
automovilistas que se resisten a pagar el COMUN por considerarlo una tenencia
disfrazada. Es decir, la gente, sobre todo la perteneciente a la clase media
más numerosa está a la espera de hacer presencia y dar un jalón que vuelva a
accionar la energía social por ahora contenida.
Pero alejándose de ellos con
paso firme, los voceros de No Más Impuestos cayeron en la trampa del Congreso
de Sonora y su actividad ha quedado reducida a los límites que encierran las
paredes del edificio que alberga a los diputados.
Es decir, por propia voluntad
los voceros se fueron adentrando en la trampa ideal por excelencia y allí se
han convertido en una especie de porra que a través de sus gritos deturpa
principalmente al PAN y se mantiene en la línea que le va marcando el PRI.
A la
distancia lo que puede observarse es que los voceros y el reducido grupo que
los acompaña le entran al circo de los diputados, se desesperan y sus
embestidas contra la parte diputadil oficialista se quedan en gritos y
sombrerazos que poco abonan a su causa.
No quiero decir que lo que pasa en el
Congreso carezca de importancia; al contrario, el movimiento No Más Impuestos
debe ir al Congreso pero con una política propia, que le apueste a una salida
independiente, no subordinada a la fracción priísta que por lo que se ve tiene
que negociar cosas más importantes para ellos que el denominado COMUN.
La única
manera de ir y presionar con verdadero impacto es recuperando la fuerza social
del movimiento, dándole forma de una verdadera protesta social a la indignación
de la gente que aún les es fiel a los voceros a pesar de que éstos han hecho
todo lo posible por sembrar la desconfianza entre sus seguidores.
Por eso creo
que llegó el momento de sincerarse y hablarle a la gente con franqueza de qué
tratos están haciendo verdaderamente en el Congreso y sobre todo, qué fue lo
que acordaron en su viaje a la ciudad de México en la entrevista con el
secretario de Gobernación. Aquí es muy importante que Luis Miguel Vargas y
Rebeca Villanueva aclaren los entretelones de ese viaje que ha quedado como
suspendido en el aire, como una nube de duda que no ha podido disiparse. Sobre
todo ellos deberían ser los más interesados en aclarar porque en sus
antecedentes aparecen como partidarios del PAN y el PRI en diferentes momentos
y en la campaña pasada cercanos al Maloro.
No cuestiono el derecho que tienen
de profesar la simpatía política que decidan, sino que planteo la necesidad de
que las esas cuestiones sean transparentes y queden suficientemente claras para
los ciudadanos.
Otra duda que personalmente me ha quedado está
referida a por qué no han impulsado con fuerza la investigación del domingo 10
de febrero cuando los manifestantes fueron agredidos por grupos porriles
contratados ex profeso para golpearlos. Eso no conviene a nadie que quede
impune, y yo diría que a quien menos conviene es a los malnacidos e inclusive
al PRI o cualquier otro partido diferente al PAN, porque quienes movieron a los
golpeadores casi imberbes lo volverán a hacer durante el período electoral. Así
que lograr determinar jurídicamente quién es el responsable de esos grupos es
una cuestión que no solamente atañe a los del movimiento, sino a partidos y
organizaciones sociales de un espectro más amplio.
Enfermedad y política
Como si faltara algo para enredar más el sainete
del Congreso, en la pasada sesión de la huida panista, el diputado Carlos
Navarro sufrió lo que los médicos diagnosticaron como un preinfarto. A pesar de
que el diputado Navarro no estaba bien de salud, responsablemente se presentó a
cumplir con su obligación, interesado sobre todo por votar la derogación del
COMUN.
El diputado del PRD se ha distinguido por ser el único que ha
mostrado ecuanimidad y habilidad dentro de la maraña truculenta del espectáculo
de la Cámara, aun remando contra corriente de Alcira Chan, su inefable
compañera de bancada. Pero eso no ha sido obstáculo para que las lenguas
viperinas difundan la sospecha y los rumores de que su enfermedad en realidad
es una maniobra. Aunque Carlos Navarro no es santo de mi devoción, para mí está
claro que hasta ahora ha representado un papel digno en el Congreso y que un
hombre con su capacidad está lejos de prestarse a una jugada que lo disminuyera.
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